Y por qué le iría a tener miedo a la muerte? si me moriré alguna vez no importa lo que haga, la única diferencia es que ahora sé como. A lo único que le tengo miedo es el separarme de ti, que a donde vaya no exista espacio para recordarte, que no exista espacio para soñar, para delirar en ti.
Si Dios me quiere muerto, que al menos me deje mirarte una vez más, y que aunque tu no me recuerdes, yo moriré un tanto más feliz.
domingo, 8 de diciembre de 2013
lunes, 29 de julio de 2013
Tú
Si pudiera decoraría mis días con tu presencia, con tu mirada.
Si pudiera decoraría mis manos con las tuyas.
Si pudiera.
jueves, 30 de mayo de 2013
jueves, 23 de mayo de 2013
Si tuviera que regalarte unas míseras palabras de amor te diría que contigo se me olvida de donde vengo, se me olvida para que vivo si no es para darte una flor o un poema, de esos poemas que hacia cuando eramos jóvenes y te los recitaba en tu propia lectura porque algo que no tengo es el valor para hablarte. Se me olvidan las cosas que amo que no son tú, se me olvida mi vocación, mis ganas de soñar despierta, mis ganas de vivir y de dormir.
Me gustaría escucharte decir una vez mas que me odias para ser menos ingenua, para no creerle a nadie y que ojalá todos me crean a mi, así tal cual, ser un poco más como tú, una roca, sentimientos en lápida, ojos de acero.
Yo que te perdoné todo me merezco esto... yo que te abracé todo me merezco esto... yo que te amé todo.
Yo la ingenua, la tímida, la que no olvida
Tú... tú sigues siendo todo para mi.
Y lo lamento.
Me gustaría escucharte decir una vez mas que me odias para ser menos ingenua, para no creerle a nadie y que ojalá todos me crean a mi, así tal cual, ser un poco más como tú, una roca, sentimientos en lápida, ojos de acero.
Yo que te perdoné todo me merezco esto... yo que te abracé todo me merezco esto... yo que te amé todo.
Yo la ingenua, la tímida, la que no olvida
Tú... tú sigues siendo todo para mi.
Y lo lamento.
lunes, 22 de abril de 2013
martes, 12 de marzo de 2013
Deseo que conozcas a alguien que sea más que una persona, que sea más que un hombre, más que un ser vivo, que te clave la felicidad por la espalda sin darte tiempo para contestar a lo que te gusta y a lo que odias, sin darte tiempo para que decidas si ser feliz o no, sin darte tiempo para dudar del amor.
sábado, 2 de marzo de 2013
El problema de que no estás ni acá ni allá
Vivir solo no esá mal, me gusta, todo es preciso y nadie molesta, a lo más se mete el gato del vecino los martes a la hora de almuerzo para cobrar su porción de atún y aunque no me gusten para nada los gatos, a este le tengo sierta confianza y afecto, aunque dudo que a este le importe pues me trata con indiferencia.
No le hecho de menos pues no puedo decir que alguna vez la vi en verdad, pero aún así duele un poco más. Además dentro de estos años he aprendido a vivir de la soledad, aliñando mis comidas con palabras que luego se pierden en el aire, a nadie le importan palabras sueltas de este hombre medio loco.
A veces me gustaría no ser una ostra, abrirle mis pensamientos, opiniones y hasta las penas a quien sea, pero no sé, talvez les tengo cariño a esas cosas, es lo único que tengo. No sé, no sé, no sé. Me da envidia esa gente que sale en la tele y cuenta toda su vida privada (muy poco interesante por lo demás) como si nada, les andan regalando (aunque algunos vendiendo) lágrimas a medio Chile y yo aquí que no me las puedo ni regalar a mí.
No me arrepiento de nada, en serio que no, pero hay una cosa que no me voy a perdonar: darme esta vida. Que cuando me pase algo ni el gato se va a dar cuenta que me morí, que mis penas se quedaron con migo y que ni Dios me vino a buscar, y no me digas que te miento porque nunca has escuchado una mentira ni nada de mí.
No le hecho de menos pues no puedo decir que alguna vez la vi en verdad, pero aún así duele un poco más. Además dentro de estos años he aprendido a vivir de la soledad, aliñando mis comidas con palabras que luego se pierden en el aire, a nadie le importan palabras sueltas de este hombre medio loco.
A veces me gustaría no ser una ostra, abrirle mis pensamientos, opiniones y hasta las penas a quien sea, pero no sé, talvez les tengo cariño a esas cosas, es lo único que tengo. No sé, no sé, no sé. Me da envidia esa gente que sale en la tele y cuenta toda su vida privada (muy poco interesante por lo demás) como si nada, les andan regalando (aunque algunos vendiendo) lágrimas a medio Chile y yo aquí que no me las puedo ni regalar a mí.
No me arrepiento de nada, en serio que no, pero hay una cosa que no me voy a perdonar: darme esta vida. Que cuando me pase algo ni el gato se va a dar cuenta que me morí, que mis penas se quedaron con migo y que ni Dios me vino a buscar, y no me digas que te miento porque nunca has escuchado una mentira ni nada de mí.
lunes, 25 de febrero de 2013
A veces, no muchas pero lo suficiente, miro mis ojos y me pongo a pensar en la pena. Pero no esas penas vulgares, si no de esas penas que de verdad uno las lleva ensima día a día, esas que te forman, que las cuentas con una sola mano, con un solo dedo. La verdad es que le tengo rencor, pero está oculto, y cada vez que miro mis ojos me doy cuenta que está ahí. No son los de mi madre, tan profundos, claros y bellos ante el amor de un hijo. No son los de mi padre, sinceros, tranquilos, cristalinos y vivos. Mis ojos son negros y profundos, con miedos, dudas, son mis cicatrices eternas, esas que se borran con la muerte. Por eso odio mirarme al espejo, me doy cuenta que tengo algo de él, me doy cuenta que está presente, me doy cuenta que despues de todo sigo frágil.
martes, 19 de febrero de 2013
Y si le tuviera que llevar algo a la muerte sería el humo de tus puchos, que sin prejuicios me acompañó más que tus ojos y tus manos, que sin duda me ha hecho mejor que tus palabras de miel negra, esa miel en la que un día de felicidad cuesta una vida entera ¿y cuándo me darás mi día?
Si así es como me amas, me sentiría mejor muerto por el humo, ese que parece un fantasma de tu compañía.
Si así es como me amas, me sentiría mejor muerto por el humo, ese que parece un fantasma de tu compañía.
lunes, 11 de febrero de 2013
Así no ma'
Y así como me enseño a amar, me enseño a odiar. Le odio tanto oiga porque no me extraña, pero aún así mi corazón es suyo pue', pero yo de suyo no tengo ni los suspiros, ni la presencia ni la pena, ni una ceja siquiera. Pero que bruta e' uste' señora, que ni enfrentando al mismo Dios me gano un tacto suyo, pero que bruta. ¿Qué me falta? digame algo que sea pue', respondame las dudas de amor. Así no ma' me va a matar uste', con los bolsillos vacios y na' pa' respirar.
Aquí me tiene uste' pues, llorando arena, abrazandome las piernas; comiendome hasta el hambre mismo, lamentando haberla conocio oiga.
Aquí me tiene uste' pues, llorando arena, abrazandome las piernas; comiendome hasta el hambre mismo, lamentando haberla conocio oiga.
domingo, 27 de enero de 2013
sábado, 26 de enero de 2013
jueves, 24 de enero de 2013
Y si no me amabas... imposible
Era un día especial, por fin me vería con ella, que tanto tiempo llevaba alucinando verla, mirarla y que me mirase, con eso me bastaba para que fuera especial.
Pues estaba yo esperándola sentado en una fuente, situada en un lugar donde no vale la pena recordar, cuando de pronto se aparece. La vi a la distancia aunque no pude mirarla muy fijamente cuando mi celular suena. Bajo la cabeza para ver que era un mensaje de texto de alguien que tampoco vale la pena recordar. Tan solo decía una palabra, un cosa y nada mas, eso basto para darle vuelta a mi día especial, para darle vuelta a la semana, a los meses a los años y a mi vida completa: "murió". Desde ese momento recuerdo solo que algo se fue dentro de mí, como si me sacaran todo lo que tenía dentro y que quedé como una simple caja vieja de zapatos, lleno de penas. Al momento levante la cabeza y vi que ella estaba en frente mio, aunque realmente no la vi estaba cegado de pena y de lamentos, solo recuerdo una sonrisa, como un gesto, sin rostro. Sabía que tenía que irme lo más pronto posible así que no dudé en decir rápidamente un: lo lamento tengo una emergencia y me tengo que ir, pero al momento de hacer el mas mínimo movimiento para hablar sentí que un llanto descontrolado estaba atorado en mi garganta, y que instantáneamente mis ojos se humedecieron, pero ni una lágrima derrame. Recuerdo que ella levanto su mano y se dirigía a mi hombro, como con un gesto de compasión, de desconcierto y de duda, sin duda de preocupación. Atiné y antes de que pudiese tocarme me largue a correr, como nunca antes lo he hecho, corría de mis miedos, de mi dolor y estúpidamente, de ella.
Sin darme cuenta llegué a la casa de mi madre, fue como un salto temporal ya que no recuerdo el camino, solo que empecé a correr y así nada mas, llegué. En ese momento recordé algo que me dijo mi madre cuando era niño: cuando alguien muere, queda su alma rondando en su cuerpo unos minutos, para hablarles y despedirce de sus seres amados, amados de verdad, pero que la pena de aquellos seres con la partida, formaba una especie de barrera, que impedía la comunicación. En ese momento despejé mi mente de todo, entré en un estado blanco.
Entré a la habitación y vi a quien me dio aviso del acontecimiento llorando junto al cuerpo. Le abracé y le pedí que me dejará a solas con ella cinco minutos, accedió y salió de la pieza.
Me senté de rodillas para ponerme en disposición de efectuar las palabras de mi madre, y comunicarme pues con ella misma, mi madre. Respiré profundamente y le tome la mano. Dejé que la neutralidad se apodarace de mí debía de estar loco, cualquiera estaría llorando como loco, pero yo creía en sus palabras. No sabía por donde empezar a si que me plantié la idea de recordar un momento feliz con ella. Nada apareció. Por largos y eternos segundos me sentí muerto, no escuchaba nada dentro de mi ni fuera, estaba todo en el vació, y derrepente una imagen se me apareció. Era yo de niño mirando a mi madre que me contaba unas palabras que hasta ese momento no recordaba muy bien, decía: Me he preguntado mil veces como sería no amarte, mi niño, como desaferrarme de ti, y no puedo, nunca lo haría, y nunca lo haré; Y si no te amara... ... imposible. En ese momento me volvió el color a la mente, abrí los ojos y di una brusca inhalación, como si no hubiera respirado en un largo tiempo. En ese momento supe que hablé con ella, con su espíritu, con ella. No fue un dialogo como alguien creería, una torpe imagen de un fantasma al lado mio conversándome, fue algo mucho mas profundo. Yo sé que esa fue su manera, que conversamos y aunque no tenga pruebas no me importa, es mi fé la que me lo hace ver así, como quien da fé a Dios, yo le doy fé a esto.
Pasaron largos meses de pena, aunque traté de no sufrir, y un día especial me llama la de la mirada que yo quería ver, me dijo que quería verme, que de una u otra forma se enteró de lo sucedido y que le aconsejaron que no interfiriera, que mi dolor iba mas allá de necesitar compañía. De seguro le debe de haber dicho un amigo sercano mío, que me conoce bien y sabe que necesito de mi tiempo a solas para superar grandes acontecimientos, pero que sin embargo ha estado preocupada por mí. Accedí a vernos y quedamos en el mismo lugar ese mismo día.
Sentado en la fuente, con los mismos nervios de la primera vez, me fijo que venía a lo lejos y sin darme cuenta la tenía en frente. Sus ojos, eran bellos, de una mirada profunda pero infinitamente amable. Me regaló una sonrisa, que yo atesoro hasta el día de hoy y dijo:
- ¿por qué me costó tanto dar contigo?
En ese momento recordé cuantas veces evadí vernos de pura cobardía y timidez mía.
- tenía miedo - dije
- ¿miedo de qué?
- ¿y si no me amabas?
Pero que idiota fui al decir eso, ni idea de porque lo hice, estaba enamorado, sí, pero no tenía para qué hechar todo a perder. Sin embargo, ella contestó de una manera que me hizo recordar muchas cosas, y sin duda me sentí como al lado de ella de nuevo, como si reencarnara en otro amor, y sin duda me hizo pensar que la persona que tenía en frente, sentía lo mismo por mí, de lo que yo sentía por ella.
- imposible
Pues estaba yo esperándola sentado en una fuente, situada en un lugar donde no vale la pena recordar, cuando de pronto se aparece. La vi a la distancia aunque no pude mirarla muy fijamente cuando mi celular suena. Bajo la cabeza para ver que era un mensaje de texto de alguien que tampoco vale la pena recordar. Tan solo decía una palabra, un cosa y nada mas, eso basto para darle vuelta a mi día especial, para darle vuelta a la semana, a los meses a los años y a mi vida completa: "murió". Desde ese momento recuerdo solo que algo se fue dentro de mí, como si me sacaran todo lo que tenía dentro y que quedé como una simple caja vieja de zapatos, lleno de penas. Al momento levante la cabeza y vi que ella estaba en frente mio, aunque realmente no la vi estaba cegado de pena y de lamentos, solo recuerdo una sonrisa, como un gesto, sin rostro. Sabía que tenía que irme lo más pronto posible así que no dudé en decir rápidamente un: lo lamento tengo una emergencia y me tengo que ir, pero al momento de hacer el mas mínimo movimiento para hablar sentí que un llanto descontrolado estaba atorado en mi garganta, y que instantáneamente mis ojos se humedecieron, pero ni una lágrima derrame. Recuerdo que ella levanto su mano y se dirigía a mi hombro, como con un gesto de compasión, de desconcierto y de duda, sin duda de preocupación. Atiné y antes de que pudiese tocarme me largue a correr, como nunca antes lo he hecho, corría de mis miedos, de mi dolor y estúpidamente, de ella.
Sin darme cuenta llegué a la casa de mi madre, fue como un salto temporal ya que no recuerdo el camino, solo que empecé a correr y así nada mas, llegué. En ese momento recordé algo que me dijo mi madre cuando era niño: cuando alguien muere, queda su alma rondando en su cuerpo unos minutos, para hablarles y despedirce de sus seres amados, amados de verdad, pero que la pena de aquellos seres con la partida, formaba una especie de barrera, que impedía la comunicación. En ese momento despejé mi mente de todo, entré en un estado blanco.
Entré a la habitación y vi a quien me dio aviso del acontecimiento llorando junto al cuerpo. Le abracé y le pedí que me dejará a solas con ella cinco minutos, accedió y salió de la pieza.
Me senté de rodillas para ponerme en disposición de efectuar las palabras de mi madre, y comunicarme pues con ella misma, mi madre. Respiré profundamente y le tome la mano. Dejé que la neutralidad se apodarace de mí debía de estar loco, cualquiera estaría llorando como loco, pero yo creía en sus palabras. No sabía por donde empezar a si que me plantié la idea de recordar un momento feliz con ella. Nada apareció. Por largos y eternos segundos me sentí muerto, no escuchaba nada dentro de mi ni fuera, estaba todo en el vació, y derrepente una imagen se me apareció. Era yo de niño mirando a mi madre que me contaba unas palabras que hasta ese momento no recordaba muy bien, decía: Me he preguntado mil veces como sería no amarte, mi niño, como desaferrarme de ti, y no puedo, nunca lo haría, y nunca lo haré; Y si no te amara... ... imposible. En ese momento me volvió el color a la mente, abrí los ojos y di una brusca inhalación, como si no hubiera respirado en un largo tiempo. En ese momento supe que hablé con ella, con su espíritu, con ella. No fue un dialogo como alguien creería, una torpe imagen de un fantasma al lado mio conversándome, fue algo mucho mas profundo. Yo sé que esa fue su manera, que conversamos y aunque no tenga pruebas no me importa, es mi fé la que me lo hace ver así, como quien da fé a Dios, yo le doy fé a esto.
Pasaron largos meses de pena, aunque traté de no sufrir, y un día especial me llama la de la mirada que yo quería ver, me dijo que quería verme, que de una u otra forma se enteró de lo sucedido y que le aconsejaron que no interfiriera, que mi dolor iba mas allá de necesitar compañía. De seguro le debe de haber dicho un amigo sercano mío, que me conoce bien y sabe que necesito de mi tiempo a solas para superar grandes acontecimientos, pero que sin embargo ha estado preocupada por mí. Accedí a vernos y quedamos en el mismo lugar ese mismo día.
Sentado en la fuente, con los mismos nervios de la primera vez, me fijo que venía a lo lejos y sin darme cuenta la tenía en frente. Sus ojos, eran bellos, de una mirada profunda pero infinitamente amable. Me regaló una sonrisa, que yo atesoro hasta el día de hoy y dijo:
- ¿por qué me costó tanto dar contigo?
En ese momento recordé cuantas veces evadí vernos de pura cobardía y timidez mía.
- tenía miedo - dije
- ¿miedo de qué?
- ¿y si no me amabas?
Pero que idiota fui al decir eso, ni idea de porque lo hice, estaba enamorado, sí, pero no tenía para qué hechar todo a perder. Sin embargo, ella contestó de una manera que me hizo recordar muchas cosas, y sin duda me sentí como al lado de ella de nuevo, como si reencarnara en otro amor, y sin duda me hizo pensar que la persona que tenía en frente, sentía lo mismo por mí, de lo que yo sentía por ella.
- imposible
"Esas penas que van más lejos que los llantos,
Esas alegrías que van mas lejos que las risas...
Y viceversa"
lunes, 7 de enero de 2013
Nadie te va a enseñar
Nadie te enseña a ser padre, nadie te enseña a amar, ni a llorar. Nadie te enseñará a ser feliz, a elegir lo correcto, a sonreir. Nadie te enseña a soñar, a delirar, a caer.
Nadie me enseñó a sufrir, nadie me enseñó como despedir a mi madre, nadie me enseñó nada, nadie me dijo que dolería tanto, nadie me enseñó a morir de lágrimas. Nadie.
Nadie te enseñará como mirar el sol, ni como tomarlo. Nadie te tomará en brazos como tu madre, nadie estará tan orgulloso de ti como tu padre.
Nadie te va a enseñar a vivir...
Pero a mi me gustaría.
Nadie me enseñó a sufrir, nadie me enseñó como despedir a mi madre, nadie me enseñó nada, nadie me dijo que dolería tanto, nadie me enseñó a morir de lágrimas. Nadie.
Nadie te enseñará como mirar el sol, ni como tomarlo. Nadie te tomará en brazos como tu madre, nadie estará tan orgulloso de ti como tu padre.
Nadie te va a enseñar a vivir...
Pero a mi me gustaría.
jueves, 3 de enero de 2013
Everything is Incredible
"El problema es que todo es increible y la gente no lo acepta... hay un montón de cosas maravillosas"
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