- ¿Mi amigo más valioso?
- Sí, tu amigo más valioso.
- Es un viejo amigo, él posee un poder infinito, y puede hacer cosas increíbles...
- ¡¿Qué cosas?!
- Él puede hacer que las hojas crezcan en las nubes, que de los árboles caigan trenzas del cabello más rubio. Él podía volar por encima de la montaña más alta, podía correr tan rápido como la luz.
- ¿Tan rápido como la luz?
- Sí! él podía hacer que el cielo fuera del color que quisiera. También podía saltar hasta la luna, y dejándose caer suavemente, como una pluma, llegaba a tierra, regalando amor y suerte, a bajos y altos, niños y niñas, pobres y ricos. Él es la fuerza de los niños, el anhelo de aquellos que quisieron olvidar. Él es un cielo adornado con estrellas de mar.
- ¡Wow! me gustan las estrellas de mar...
- Lo sé hijo... él podía subirse al árbol más alto, y respirando, podía cambiar la dirección del viento, así como escoger por dónde saldría el sol, y por dónde se escondería. Podía tocar el fondo del cielo con sus labios, y hacerlo profundo como tus ojos.
- ¡Eso es increíble!
- ¡Lo es!, a que sí.
- ¿Y cómo se llama?
Delirio