martes, 19 de febrero de 2013

Y si le tuviera que llevar algo a la muerte sería el humo de tus puchos, que sin prejuicios me acompañó más que tus ojos y tus manos, que sin duda me ha hecho mejor que tus palabras de miel negra, esa miel en la que un día de felicidad cuesta una vida entera ¿y cuándo me darás mi día?

Si así es como me amas, me sentiría mejor muerto por el humo, ese que parece un fantasma de tu compañía.

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