Hoy soñé, cosa que no hago muy a menudo, y he vuelto a creer en la vida, en el amor y en ti mi pequeño.
Ambos sabemos que no soy una mujer fuerte, que he vivido en la depresión y en el dolor desde que me dejaste, que no puedo superar este fantasma que me atormenta. Pero hoy tú me haz traído algo hermoso, algo que no tiene palabras, algo sublime, lleno de ese amor que tanto te identificaba.
Abrí los ojos y me di cuenta que estaba soñando, así empezó todo, y así fue como llegaste a llenar mi corazón de nuevo.
Me sentía mucho mas joven, y lo estaba, pues era una niña, de unos diez años, no más, estaba en la plaza donde siempre te llevaba a jugar, y entonces te veo, con tus ojos claros, llenos de sueños y tu nariz pequeña que siempre me gustaba besar antes de que te durmieras. Me miras y me sonríes, invitándome a jugar, a ser felices, a ser niños, para entonces yo ya estaba profundamente emocionada, y no quería despertar jamás. Me enseñaste a columpiarme, a sentir como volaba, también me enseñaste a mirar las nubes y jugar a encontrar formas entretenidas en ellas, dulces, aves, delfines y perritos. No parábamos de reír y de disfrutar nuestra niñez, nuestra vida inocente que nada temía.
Luego de pasar ahí toda la tarde te llama una señora, que al mirarla me doy cuenta que soy yo; la que era antes de que te fueras, feliz, radiante... feliz. Me miras y con un poco de pena te despides de mí, ya era hora de marcharse. Te vas corriendo a saltar encima de mi reflejo adulto, saltas y me abrazas como si fuera la primera vez que me vieras en mil años... ese abrazo lo sentí, fue como el amor encarnado en un gesto físico, me apretaste fuerte y hasta ahora puedo sentir tus brazos en mi cuello.
En ese momento despierto, siento como las lágrimas recorren mi rostro, pero más que eso, siento mi corazón latir, me devolviste el aliento que para entonces yo daba por perdido. Me regalaste lo imposible, lo inimaginable, lo que no tiene razón... amor.
Te diría que estés donde estés te amo de aquí hasta el infinito, pero ahora sé que estás dentro mio, encarnando un nuevo amor, y te amo de aquí hasta la profundidad de nuestros sueños.