sábado, 14 de junio de 2014

Hoy soñé que abrazabas mis labios con los tuyos.
Me gustaría soñar más seguido.

miércoles, 11 de junio de 2014

Y por qué tenerle miedo

Por qué le tienes miedo a estar sin nadie a tu lado.
Por qué le tienes miedo a estar triste, a llorar.
Por qué le tienes miedo a caer, a olvidar, a no volver.
Por qué le tienes miedo a no saber qué hacer, o a no hacer nada.
Por qué le tienes miedo a morir.

Por qué le tienes miedo a amarme, a amarte.
Por qué le tienes miedo a sonreír, a ser feliz.
Por qué le tienes miedo a celebrar, a mirarme a los ojos.
Por qué le tienes miedo a levantarte, a no sufrir.
Por qué le tienes miedo a vivir.

Por qué le tienes miedo a tener miedo, si yo sigo aterrado sin tu mano aquí, con la mía, y aún puedo caminar.

jueves, 5 de junio de 2014

A veces no sé que decir, tampoco sé qué sentir.
No sé qué callar ni qué mirar, no sé escuchar tal vez.
Incluso no sé dónde estás, no sé como llamarte ni donde encontrarte.
Nunca sé cómo estás, qué quieres, qué esperas de mí.

Solo sé que me aburrí.
Sé que mi corazón se cierra, sé que no me interesa más.
Así estoy más libre, así no tengo miedo ni dudas.
Sé que doy un paso atrás, lo sé, y ya no me importa.

Solo encuentro desilusión.

A veces me gustaría dejar de ser yo.

lunes, 2 de junio de 2014

Cartas para un desconocido

Qué se puede decir en un día así. La mañana está fría, pero nuestros corazones están firmes, libres y entrelazados.

Es difícil llegar a entender todas las cosas que haz hecho por mí, pues yo día a día me doy cuenta que gran parte de lo que soy hoy, eres tú. Esa parte sencilla, que no se hace problemas, esa parte que aprendió a fluir con el corazón y a estar tranquilo frente a lo que sea, eso y mucho mas te lo atribuyo a ti, a cada día que me fuiste regando con paciencia, tal cual como a tus árboles, que con tanto sudor haz sacado adelante, y ya algunos están firmes, altos, fuertes y sabios. Son un reflejo de lo que eres tú.

Es imposible agradecer todas esas cosas, todo ese amor. Lo único que queda es transmitir eso a los demás, cosa que tal vez me cuesta, pues tú y yo sabemos muy bien de que soy alguien retraído, que muchas veces prefiere la soledad y que no es muy bueno en los afectos, y seguramente debería pedirte perdón por eso, por no hacerte saber siempre lo importante que eres para mí.

Pero ya dejando eso de lado, déjame contarte un pequeño cuento:

"Hace ya mucho tiempo, algunas memorias sabrán cuanto, un bebé estaba en los brazos de su madre que al escuchar la llamada a la puerta va a atender. Al ser abierta la puerta, el niño, desde los brazos de su madre, se quedo mirando a este desconocido, que ya no lo sería más, pues sin dudar un segundo, se abalanza encima para recibirlo con un abrazo. Ese día padre e hijo se conocieron, y sus almas no pararon de abrazarse".

Cartas a un desconocido, que mi padre terminó siendo.
Feliz cumpleaños, y que sean mil más. Te amo.