Y así conocí mis lágrimas
enterrando mis alegrías, secas como mi boca
miércoles, 10 de agosto de 2011
Del vientre
Abrázame hija, como yo no lo hice con mi padre, y desde el día que lo perdí mis ojos no cesan, abrázame fuerte mira que un día no podrás; Dios es cruel. Yo sé que me amas, tanto como amé a mi padre, yo sé lo que se siente. Dime con confianza: te amo. Pero que mala suerte la mía, tanto lo quise, y se fue sin despido, ni alegrías me quedan, se las llevó, parte de mi se fue con él, parte de mi sufre por él, y la otra la dejé en tus manos, para que cuando parta no sea yo el que se lleve algo de ti, si no que tú seas quien quede con algo más. Abrázame. Aunque no ayas salido de mi vientre, abrázame. Aunque no existas, yo sé que me puedes tocar. Dame las caricias de la hija que nunca tuve. Abrázame para recordarlo, a él, al que tanto me quitó, a quien lloro, a él.
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