Haciendo un recuento de todo este tiempo que llevo en terapia, la verdad es que he sanado algunas cosas, pero he sido sometido, por decirlo de alguna forma, a encontrar muchas otras heridas, miles más, cosas que sigo sin entender por qué me duelen ahora y antes no... por qué antes estaba tan tranquilo si ahora me doy cuenta que mi vida es un desastre. No tenía ni idea de que esas cosas tenían que doler, yo pensaba que el tiempo se encargaba de todo, incluso de olvidar. Pero no es así. A la más mínima intervención de mi psicólogo con ciertos temas me daba cuenta que no estaban tan resueltos como yo pensaba, si no que estaban escondidos, bien adentro. Me di cuenta de que adopte ser introvertido y reservado, no porque la gente me daba mal gusto, o porque fuera tímido... simplemente como defensa, defensa de no ser herido... pero por qué, desde cuando estaba herido, desde cuando me dolía tanto relacionarme con la gente, desde cuando las cosas dolían, desde cuando tenía miedo.
Lo que más me ha dolido del último tiempo es darme cuenta de que carezco de intereses en este momento, algo que me desaferra de la vida totalmente y me hace sentir como si la vida misma fuera algo impuesto, y así se me han presentado muchas cosas.
Y lo que más me atormenta es que ya no sé quién soy... cuando camino me siento como una sombra blanca, de alguien que se aburrió de este mundo y se ausentó, sin planes ni plazos para volver.
Ojalá pudieras volver para echarme una mano.