lunes, 25 de febrero de 2013

A veces, no muchas pero lo suficiente, miro mis ojos y me pongo a pensar en la pena. Pero no esas penas vulgares, si no de esas penas que de verdad uno las lleva ensima día a día, esas que te forman, que las cuentas con una sola mano, con un solo dedo. La verdad es que le tengo rencor, pero está oculto, y cada vez que miro mis ojos me doy cuenta que está ahí. No son los de mi madre, tan profundos, claros y bellos ante el amor de un hijo. No son los de mi padre, sinceros, tranquilos, cristalinos y vivos. Mis ojos son negros y profundos, con miedos, dudas, son mis cicatrices eternas, esas que se borran con la muerte. Por eso odio mirarme al espejo, me doy cuenta que tengo algo de él, me doy cuenta que está presente, me doy cuenta que despues de todo sigo frágil.

martes, 19 de febrero de 2013

Y si le tuviera que llevar algo a la muerte sería el humo de tus puchos, que sin prejuicios me acompañó más que tus ojos y tus manos, que sin duda me ha hecho mejor que tus palabras de miel negra, esa miel en la que un día de felicidad cuesta una vida entera ¿y cuándo me darás mi día?

Si así es como me amas, me sentiría mejor muerto por el humo, ese que parece un fantasma de tu compañía.

lunes, 11 de febrero de 2013

Así no ma'

Y así como me enseño a amar, me enseño a odiar. Le odio tanto oiga porque no me extraña, pero aún así mi corazón es suyo pue', pero yo de suyo no tengo ni los suspiros, ni la presencia ni la pena, ni una ceja siquiera. Pero que bruta e' uste' señora, que ni enfrentando al mismo Dios me gano un tacto suyo, pero que bruta. ¿Qué me falta? digame algo que sea pue', respondame las dudas de amor. Así no ma' me va a matar uste', con los bolsillos vacios y  na' pa' respirar.

Aquí me tiene uste' pues, llorando arena, abrazandome las piernas; comiendome hasta el hambre mismo, lamentando haberla conocio oiga.