Palabras de Alguien, que puede no ser Yo
martes, 3 de octubre de 2017
En silencio
Cuando llega el silencio siento como mi corazón golpea mi pecho con firmeza, queriendo salir para esconderse en un cuerpo más cálido. Con miedo me propone sentarme a escribir letras descoloridas y palabras descalzas. Trato de ignorarlo pero mi inmovilidad me atormenta, entonces me decido a registrar ideas de una persona que no me gusta, una persona que no soy y que sin embargo tengo adentro. Y no sé cómo pedir perdón, no sé cómo pedírselo... quién soy o fui como para pedirle algo, y más que pedir siento que debo, que estoy en una deuda que mi pecho va pagando a cuotas lentas de un corazón que no para de golpear.
domingo, 3 de septiembre de 2017
El zorro
El zorro deambulaba, sintiéndose observado en una tarde de invierno, pero el bosque tenía los ojos cerrados y la voz reticente.
El zorro quería encontrar una cueva donde no sentir.
El zorro encuentra un tronco hueco y se acurruca, cierra los ojos para huir de una sombra pesada y dolorosa.
Despierta como lechuza, ve su sombra y se asusta.
La lechuza sale volando lejos, con dirección al sol, escapando de la tierra y su verdad.
La lechuza se acurruca en una nube, cierra los ojos para huir de una sombra pesada y dolorosa.
Despierta como león, imponente y magnífico.
El león se dio cuenta que no era león.
El zorro se dio cuenta que el bosque abrió los ojos y le habló con el viento.
El zorro siguió el viento.
La lechuza lo siguió.
El león los esperaba.
Y llegó.
Y llegaron.
El zorro quería encontrar una cueva donde no sentir.
El zorro encuentra un tronco hueco y se acurruca, cierra los ojos para huir de una sombra pesada y dolorosa.
Despierta como lechuza, ve su sombra y se asusta.
La lechuza sale volando lejos, con dirección al sol, escapando de la tierra y su verdad.
La lechuza se acurruca en una nube, cierra los ojos para huir de una sombra pesada y dolorosa.
Despierta como león, imponente y magnífico.
El león se dio cuenta que no era león.
El zorro se dio cuenta que el bosque abrió los ojos y le habló con el viento.
El zorro siguió el viento.
La lechuza lo siguió.
El león los esperaba.
Y llegó.
Y llegaron.
lunes, 20 de febrero de 2017
viernes, 3 de junio de 2016
Cuando era niño le tenía miedo a la oscuridad, a los truenos, a los perros grandes, incluso a la gente mayor. Me asustaba caerme de la escalera, o que me retaran en el colegio. Tenía miedo a que me violentaran, le tenía miedo al dolor, aunque no estaba al tanto de lo que significaba la muerte. Me gustaba correr, saltar y tirarme al suelo. Me encantaba ser amado, me encantaba amar, aunque realmente yo no entendía nada de eso, solo estaba jugando en un mundo que me parecía bello.
Cuando crecí me di cuenta que no valía la pena tenerle miedo a la oscuridad, aprendí que los perros en verdad tienen más miedo de lo que aparentan, que los truenos están demasiado lejos para temerles, y que la gente mayor, es solo eso... gente mayor. Aprendí a bajar y subir escaleras a oscuras si así se me apetecía, y hasta podría decir que no le tengo miedo a la muerte.
Pero ahora le tengo miedo a amar, y eso es suficiente para querer ser niño de nuevo...
Y estoy seguro de que así se sentirán varios, en este mundo que aunque sea bello, lo atormenta una sombra que se llama inconsciencia humana.
Cuando crecí me di cuenta que no valía la pena tenerle miedo a la oscuridad, aprendí que los perros en verdad tienen más miedo de lo que aparentan, que los truenos están demasiado lejos para temerles, y que la gente mayor, es solo eso... gente mayor. Aprendí a bajar y subir escaleras a oscuras si así se me apetecía, y hasta podría decir que no le tengo miedo a la muerte.
Pero ahora le tengo miedo a amar, y eso es suficiente para querer ser niño de nuevo...
Y estoy seguro de que así se sentirán varios, en este mundo que aunque sea bello, lo atormenta una sombra que se llama inconsciencia humana.
viernes, 12 de febrero de 2016
domingo, 3 de enero de 2016
lunes, 30 de noviembre de 2015
Una de las cosas que me parece más increíble en la vida, es que siempre habrá más, más y más, más allá de lo que vemos y más allá de lo que conocemos y lo que creemos.
Cuando veo una persona en la calle no puedo no pensar que aunque sea un desconocido, tiene muchísimo, tiene más de lo que veo, incluso podría compartir mi vida entera con alguien, y estoy seguro que incluso en el final, había más.
Porque somos únicos, porque aunque mires en menos al vagabundo pidiendo limosna, no habrá nadie como él nunca... nunca... nunca jamás. Él vino de una forma, se transformará, pasará el tiempo pero nunca volverá... y aún más es que todos tenemos talentos y habilidades única, nadie podrá hacer algo como tú, nunca, porque nadie es tú y tú no volverás cuando partas.
Ojalá el sistema funcionara, para sacar lo mejor que hay dentro de cada uno de nosotros.
Cuando veo una persona en la calle no puedo no pensar que aunque sea un desconocido, tiene muchísimo, tiene más de lo que veo, incluso podría compartir mi vida entera con alguien, y estoy seguro que incluso en el final, había más.
Porque somos únicos, porque aunque mires en menos al vagabundo pidiendo limosna, no habrá nadie como él nunca... nunca... nunca jamás. Él vino de una forma, se transformará, pasará el tiempo pero nunca volverá... y aún más es que todos tenemos talentos y habilidades única, nadie podrá hacer algo como tú, nunca, porque nadie es tú y tú no volverás cuando partas.
Ojalá el sistema funcionara, para sacar lo mejor que hay dentro de cada uno de nosotros.
viernes, 13 de noviembre de 2015
Familia Mimo
Mi papá se llama Momo, mi mamá Mima, mi hermana pequeña Mimi y yo soy Pepe, somos una familia de mimos.
En las mañanas nos levantábamos, mamá hacía como si preparaba huevos con tomate, en una sartén imaginaria, sobre una cocina imaginaria. Papá hacía como si comía con gusto, me miraba e insistía que me compiera mis huevos, haciendo gestos ridículos de mimo, frotandose el estomago en señal de que estaban sabrosos. Yo le dije que no tenía hambre. Papá se levantó, me tomó del brazo y me dio una bofetada en el rostro... estaba prohibido hablar. Hizo un gesto con los dedos haciendo como si cerraba su boca con un cierre, y me abofeteo denuevo por si acaso.
Luego íbamos al colegio con Mimi, hacíamos como si tuvieramos amigos, hacíamos como que aprendíamos, hacíamos como que eramos niños normales, hacíamos como que eramos felices.
De vuelta a casa hacíamos como que nos gustaba el colegio, como si estuviéramos haciendo los deberes, luego hacíamos como que teníamos sueño.
Mima hacía como si nos llevaba a la cama, Mimi hacía como si se acostaba en una cama, hacíamos como si tuvieramos colchón y almohadas cómodas.
Mamá hacía como si nos abrazaba, Mima hacía como si nos amara.
Papá hacía como si tuviera un trabajo, Momo hacía como si no estuviera ebrio.
Papá hacía como si no le pegara a mamá.
Mamá hacía como si no le doliera.
Mimi hacía como si no estuviera llorando.
Pepe tapaba los oídos de Mimi.
Pepe hacía como si estaba durmiendo.
Pepe hacía como si soñaba que nunca iba a despertar.
En las mañanas nos levantábamos, mamá hacía como si preparaba huevos con tomate, en una sartén imaginaria, sobre una cocina imaginaria. Papá hacía como si comía con gusto, me miraba e insistía que me compiera mis huevos, haciendo gestos ridículos de mimo, frotandose el estomago en señal de que estaban sabrosos. Yo le dije que no tenía hambre. Papá se levantó, me tomó del brazo y me dio una bofetada en el rostro... estaba prohibido hablar. Hizo un gesto con los dedos haciendo como si cerraba su boca con un cierre, y me abofeteo denuevo por si acaso.
Luego íbamos al colegio con Mimi, hacíamos como si tuvieramos amigos, hacíamos como que aprendíamos, hacíamos como que eramos niños normales, hacíamos como que eramos felices.
De vuelta a casa hacíamos como que nos gustaba el colegio, como si estuviéramos haciendo los deberes, luego hacíamos como que teníamos sueño.
Mima hacía como si nos llevaba a la cama, Mimi hacía como si se acostaba en una cama, hacíamos como si tuvieramos colchón y almohadas cómodas.
Mamá hacía como si nos abrazaba, Mima hacía como si nos amara.
Papá hacía como si tuviera un trabajo, Momo hacía como si no estuviera ebrio.
Papá hacía como si no le pegara a mamá.
Mamá hacía como si no le doliera.
Mimi hacía como si no estuviera llorando.
Pepe tapaba los oídos de Mimi.
Pepe hacía como si estaba durmiendo.
Pepe hacía como si soñaba que nunca iba a despertar.
martes, 10 de noviembre de 2015
Un nuevo sonido
Me gustaría conocerme un poco más; conocerme mirándote a los ojos, tomándote la mano y amarrándome a tu cuerpo.
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