domingo, 5 de octubre de 2014

A dónde van a parar las almas que no encontraron lugar en este mundo de locos, en este mundo hecho para los ricos, en este mundo donde tener éxito no es sinónimo de ser feliz.

A dónde irán a parar las ideas creativas de aquellos artistas que no tuvieron el valor para dejar de reprimirse, que no quisieron amar desde el corazón y adaptaron una máscara pintada de expectativas que resultaron ser un recurso de supervivencia.

A dónde terminan los sentimientos de un enamorado que no sabe que ama, que se niega ese derecho y que se aparta de esa persona tan especial por el simple miedo a ser feliz.

A dónde caen las lágrimas de las mujeres que están solas en este mundo machista, o las de un niño que se despide de una madre que nunca logró conocer.

A dónde se encuentra la esperanza que se nos cae de los bolsillos a menudo, y que algunos se ven forzados a recogerla hecha pedazos.

A dónde se fueron esos sueños que llevábamos corriendo como si fuéramos niños elevando un volantín, y que tal cual de un momento a otro se nos fueron volando. No nos dimos ni cuenta y llevamos una mochila pesada, llena de penas, llena de lágrimas saladas.

A dónde quedaron las risas que sabían acompañar los abrazos, las miradas... a dónde quedó la magia de esto que le llaman vivir.

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