viernes, 11 de septiembre de 2015

Creo que ya no distingo diferencia entre tantas cosas, y me siento pequeño por eso:

Ya no sé cuál es la diferencia entre que no me hables, y entre no escucharte.

En qué se distingue el que no me mires, y el que ya no te pueda ver.

O que ya no me beses, y que de todas formas yo mantenga la boca cerrada... cuál es la diferencia?

Tengo los brazos y las manos pegadas al cuerpo, y no distingo diferencia si ya no puedo darte un abrazo fuerte, o tomarte de la mano para pasear entre nuestros pensamientos...

Es que ya no hay diferencia.


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