jueves, 19 de julio de 2012

Y si no tubiera nada que decir...

Lo que más necesitas para aprender a decir no es el hablar, ni el escribir, es aprender a escuchar. Escucha a quienes te hablan pues solo así ellos escucharan lo que dices y esto es primordial, porque no importa que tanto dices si nadie te escucha, si nadie te escucha pues no dices nada. Pero más atención aún, que escuchar no implica solo prestar atención a lo que te dicen, si no a lo que te abrazan, a lo que te acompañan, a lo que te apoyan, a quienes dan fé que tu lucha vale la pena, a esas personas son a las que te tienes que dirigir, con un poema, con un abrazo, una mirada... un afecto.

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