Me hubiera gustado, hablarte una vez más a la oreja y decirte todo lo que te amo. Sé que mis mudas palabras no te interesan, pero si tratas de escuchar el silencio, tal vez puedas oírme. Cuándo me oigas, mírame a los ojos, solo mírame, y sabré que podré hablar por primera vez.
Por primera vez.
No hay comentarios:
Publicar un comentario