domingo, 21 de febrero de 2010

El pozo de las Lagrimas

Aquí estoy
algo desorientado
pero escribiendo, después de todo
soy un paciente soñador.

Me quemo la lengua, tomando este ardiente té verde,
que miro con tanta melancolía,
y frialdad,
para que de una vez por todas se entibie.

Ya son cientos los minutos que llevo acá,
pero solo unas 30 horas es todo lo que me sobra.

Estoy rodeado de animales salvajes,
me gruñen y asustan,
lo único que me protege es esta confortable luz,
que es causante, pero victima de estas letras.

Es una estadía corta pero silenciosa,
invisible pero trascendente,
llena de vida y alegría
que por supuesto me entrega la fiel luna.

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